12 de enero de 2010

La Eucaristía el centro de la Comunidad

1.- Introducción.
Me gustaría que en la Asamblea 2010 se dedicara un espacio de reflexión y toma de decisión sobre los pasos que deberíamos dar para acercarnos más a conseguir que la Eucaristía sea el centro de la Comunidad. Por este motivo he escrito este documento que pueda servir para que un grupo de trabajo lo desarrolle durante la Asamblea y nos impulse en esa dirección en los siguientes años. Solo es un punto de partida y cada persona del Grupo tendrá ideas distintas para aportar, pero la importancia de la Eucaristía es universal en los seguidores de Jesús y tenemos que dedicarle nuestra atención.

2.- Fundamento espiritual
“Cuando dos o más se reúnan en mi nombre yo estaré con ellos”. La presencia de Jesús en la Comunidad es una realidad que nos dijo con sus propias palabras. Y todas nuestras reuniones son una muestra de que es así, pero la presencia en la forma eucarística es mucho más tangible que una simple idea. Es el cuerpo de Jesús que todos compartimos.
A partir de este hecho central se ha desarrollado la Iglesia y se han establecido distintas comunidades, parroquias, movimientos, etc. Lo que nos une no es la presencia en los actos sino la presencia en las misas. La Comunidad no busca que seamos más amigos, que nos conozcamos más o que aprendamos mejor el evangelio, busca la Fraternidad, que seamos más hermanos y nos amemos como Él nos amó.
El centro de nuestra relación con Jesús empieza en la Eucaristía y a partir de ahí se desarrollan otras actividades como los actos, las reuniones de promoción, etc. Si de verdad creemos que lo más importante de pertenecer a una comunidad es que nos unimos a Jesús en ella, eso dará un sentido a nuestras actividades que no tendrían de otra manera.
Si tenemos problemas para asistir a un acto hacemos el esfuerzo en función del tema de que se trate. Si nos interesa mucho, conseguimos ir aunque sea tarde y aunque tengamos que escaparnos de la misa. Pero no nos damos cuenta de que lo más importante de reunirnos en comunidad es poder compartir la Eucaristía, y el tema, la charla y el conferenciante son secundarios.

3.- Análisis de la situación actual. Problemas y deficiencias.
3.1 Faltas de asistencia. En todos los grupos se ve que hay personas que no se quedan a celebrar la Eucaristía en la Comunidad. En las misas del Envío y de Fin de curso hay muy baja asistencia. Hay un sentimiento de que lo importante es la reunión porque se trata de un tema concreto mientras que la Eucaristía es la misma de siempre y si faltas una vez no te pierdes nada.
En los bachilleres es un tema recurrente y tratamos de que se comprometan desde el primer día a no escaparse de la misa. En Universitarios también se recuerda el tema, pero ya en Profesionales se asume que somos “responsables” y que si faltamos a la misa será por algo “importante”.
3.2 Lugar de celebración. En toda la historia del Grupo hemos tenido siempre la mala suerte de no tener un lugar adecuado para la celebración comunitaria de la Eucaristía. El salón Borja de los Universitarios es el escenario de un teatro, la sala Pedro Arrupe de profesionales está pensada como sala de conferencias. El Aula Magna, como su propio nombre indica, está más cerca de una universidad decimonónica que de una capilla.
Con lo importante que resulta una decoración adecuada (nada de cuadros tétricos), una disposición cómoda de los asientos para podernos sentar “alrededor del altar”, unas separaciones entre bancos que nos permitan levantarnos a comulgar, o a darnos la paz, o a escuchar el Evangelio. La historia de la liturgia en el Grupo está condicionada porque no podíamos levantarnos a comulgar y por eso nos pasamos el copón unos a otros…
En ejercicios hemos conseguido muchas veces preparar la capilla para hacerla más agradable y “comunitaria”. En las pascuas de Universitarios se pone mucho interés en decorar y ambientar la capilla para que el ambiente ayude a la comunión. Pero en nuestras misas durante el curso hace mucho que hemos dejado por imposible resolver el problema de las salas y nos limitamos a preparar el altar, que está bien pero resulta insuficiente.
3.3 Proclamación de la palabra. Es muy bueno que todas las personas se involucren de manera periódica en la preparación de alguna eucaristía. Todos tenemos que colaborar y hacer la misa más cercana, pero cada uno según sus capacidades.
No se trata de “leer un texto en público” que casi todos podemos hacerlo, sino de “proclamar la Palabra de Dios” que es algo muy distinto. Todos hemos tenido la experiencia de escuchar a alguna persona que nos hace vivir la narración de lo que lee. Nos mira a los ojos para transmitir lo que siente, hace inflexiones con la voz para expresar el sentido del texto, se acerca o aleja del micrófono para poder dar gritos o susurrar y, sobre todo, está viviendo él mismo la experiencia de Dios y la transmite.
Pero en nuestro Grupo predomina aquello de que todo el mundo tiene que leer sin prestar atención a la importancia de “proclamar la Palabra”. Y también hemos tenido la experiencia de perder el hilo del que está leyendo, de no oír bien, de estar haciendo un esfuerzo para que los tropiezos no nos distraigan. Y es una pena.
3.4 La música refuerza la oración. No se trata de buscar la excelencia musical sino de conseguir la participación masiva en los cantos. Todos podemos disfrutar, cada uno con nuestro nivel, cantando una canción. Y dentro de la Eucaristía tiene un sentido especial.
La experiencia de estar unidos en Comunidad se nota mucho más cuando todos juntos cantamos al Señor. En esos momentos “El ritmo te lleva, la melodía te llena el corazón y la letra te pone en contacto con Dios”.
Y también es importante “cantar al Señor un cántico nuevo”. Hay que seguir renovando el cantoral porque las personas evolucionamos, los más jóvenes van trayendo nuevos estilos y los cantos que se repiten mucho acaban “quemándose” y ya no nos ayudan con la oración.
Los mayores somos propensos a seguir cantando las canciones de cuando éramos jóvenes, pero la renovación de los cantos es necesaria para que la música en la Eucaristía sea una fuente viva de oración.

4.- Ideas y acciones propuestas
Para devolver la Eucaristía al centro de la Comunidad tenemos que empezar por caer en la cuenta de que debe ser así. Si en la Asamblea todos vivimos esta necesidad de ponerla en el centro se nos empezarán a ocurrir ideas para que podamos unirnos más a Jesús y ayudar a los más despegados a vivir la fraternidad de la Comunión.
Por ejemplo podíamos hablar con el párroco de S. Fco. de Borja para revisar las salas que hay y las posibilidades de reforma que tienen.
Podemos asumir la responsabilidad de organizar una misa de Domingo que esté abierta a toda la comunidad y a la gente de la parroquia, (en Maldonado, en el Pozo o donde sea)
Podemos formar un grupo de encargados de “proclamar la Palabra” que tengan esa capacidad y que se eduquen en la voz y en la declamación.
Podemos cambiar el horario en profesionales, empezando por la misa como en universitarios. Tal vez de esa manera ya no habrá gente que vaya a las conferencias y se pierda las misas.
Podemos tener más a menudo una “Eucaristía larga” como la del miércoles de ceniza en la que la única reunión es la Eucaristía integrando dentro de ella la conferencia, tema o actividad que se quiera tratar.
Podemos …
dedicar un tiempo de la Asamblea a recoger ideas…

Un abrazo
Miguel A. de Juan Cebrián