2 de mayo de 2011

La Misa de resurrección

Cuando muere una persona cercana, los que creemos en el triunfo de Jesucristo sobre la muerte, celebramos una Eucaristía a la que se le dan distintos nombres. Es un "funeral", también es una misa de "acción de gracias por la vida" de la persona fallecida y algunos la llamamos misa de "resurrección". El Domingo de Pascua se celebra la Misa de Resurrección, así con mayúsculas, recordando que Jesús ha vencido a la muerte, pero nosotros también celebramos otras misas cuando Dios llama a uno de sus hijos a estar con Él y a resucitar con su Hijo.

El viernes pasado celebramos que Dios Padre ha llamado a Belén a resucitar con su Hijo Jesucristo. Un misa muy preparada por los padres, la familia y la comunidad, en la que, ya en la introducción, nos leían "Sabemos que Jesús ha acogido a Belén y ahora es él quien la mima y la cuida. Y eso a nosotros nos conforta y nos consuela". Toda la Eucaristía fue un testimonio de confianza en Dios y un ejemplo de serenidad para aceptar un hecho tan desgarrador.
Con los cantos acompañamos la oración de todos los presentes y la elección del canto de entrada también daba sentido a la celebración: "Nada nos separará del amor de Dios".

Entre los que tocábamos la guitarra se dio un hecho significativo que quería compartir: había un bachiller, un universitario, un profesional joven y un profesional mayor. Todos los grupos estábamos representados a la hora de acompañar con los cantos esta misa tan especial. La Comunidad no es un concepto teórico sino una realidad en la que nos sentimos unidos, sobre todo en los momentos más duros.

Y la Eucaristía, como siempre, es nuestra actividad central.