11 de octubre de 2011

"... y acampó entre nosotros"

“Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros” (Jn 1,14).
Esta traducción de la Nueva Biblia Española de Schökel y Mateos es mucho más significativa que la que escuché de pequeño: "La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros". Al utilizar el verbo "acampar", transmite un significado mucho más transitorio, más humilde, más indigente. La presencia del Señor en el mundo, naciendo en un pesebre y viviendo con los desfavorecidos, queda mucho mejor reflejada con el símbolo de la tienda de campaña. Él mismo decía que el Hijo del Hombre no tiene donde reposar la cabeza, y esa es la experiencia que hemos pasado los que hemos dormido alguna vez en el suelo de una tienda.

Hoy os traigo la foto de un sagrario, el de la Parroquia de San Raimundo de Peñafort en el Pozo del Tío Raimundo en Vallecas. En esta tienda de campaña se recoge el Santísimo para poder adorarle y darle gracias. Habrá sagrarios más artísticos con más símbolos o incluso más pobres, pero no más significativos.
Estoy seguro de que el Señor se encuentra más a gusto con este sagrario simbólico que con otros forrados de metales preciosos,  con más decoración artística o con el valor de una obra de arte.

Será una apreciación personal, pero los símbolos litúrgicos cargados de oro y piedras preciosas me dejan indiferente o me producen rechazo. La dignidad y el respeto no se consiguen con los criterios mundanos de gastar mucho dinero en la decoración. Un símbolo sencillo refleja mucho mejor la presencia de Jesús y su preferencia por los desfavorecidos.