27 de septiembre de 2012

Una bendición cantada

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Cuando decimos "esto es una bendición" queremos expresar que algo nos produce alegría, paz, felicidad... Respiramos tranquilos y nos sentimos a gusto porque la bendición expresa el deseo de algo bueno.
En la Eucaristía terminamos con la bendición del sacerdote que nos transmite el deseo de Dios sobre nuestras vidas: que seamos felices cumpliendo el mandato del amor.

Hace unos días pudimos disfrutar de una Eucaristía preciosa en la boda de Jaime y Clara. Fue una boda entrañable, cercana, muy preparada, que transmitió al amor de Dios a todos los presentes.
Las lecturas, las peticiones, las acciones de gracias no dejaron de emocionarnos y de acercarnos a Dios. Los cantos de los dos coros, cada uno en su estilo, nos ayudaban a hacer de la música una oración sentida.

Pero al acabar, llegó el momento de la bendición como la guinda que remata el postre. Tantas emociones y buenos deseos se resumieron en una sencilla bendición que Sergio entonó con su preciosa voz.
Las misas cantadas son peligrosas cuando el cura se lanza con el gregoriano sin saber cantar o sin poner corazón en lo que hace. Pero la bendición de Sergio fue "una bendición" que nos dejó a todos con el corazón esponjado y dando gracias a Dios por tanta alegría y felicidad que allí se demostró.