17 de abril de 2016

Un retablo de hoy en día


Desde que se empezaron a construir iglesias se ha utilizado la parte de atrás del presbiterio para poner  un retablo con imágenes, pinturas o textos que ayuden a conocer el mensaje del evangelio de Jesús. Es una catequesis a través de las imágenes para la gente que no sabía leer. Los retablos se encargaban con una planificación muy concreta de las ideas que se querían transmitir y los artistas pintaban cuadros alegóricos para provocar sentimientos religiosos acordes a lo que les habían encargado.




Pero hoy en día la realidad es muy diferente. La cultura religiosa se transmite de muchas maneras y no es necesario hacer retablos recargados. Todos hemos visto retablos de iglesias antiguas en las que había profusión de columnas retorcidas, cuadros tenebrosos, imágenes de santos y todo cubierto de pan de oro para dar mayor brillo y esplendor.

La fuerza de la iglesia hoy en día no se basa en la grandiosidad, ni en el pan de oro, ni en el tamaño de las imágenes. Para transmitir el mensaje actual basta con poner una foto de refugiados con el texto del evangelio de Mateo (25,35) "Fui refugiado y me acogisteis".

Hay que agradecer que algunos párrocos, como el de la parroquia de Santa María del Buen Aire,  se preocupen de la imagen y del mensaje que quieren transmitir en su parroquia. Si estamos inmersos en el mundo debemos responder a la realidad que nos rodea con un mensaje profético de esperanza, alegría y compasión. El problema de los refugiados está llamándonos constantemente a ayudar en la acogida y debemos recordar que todo lo que hagamos por los refugiados lo hacemos por el mismo Jesús.

La decoración de una iglesia puede parecer un aspecto secundario, pero es la primera impresión que tenemos al entrar en una iglesia y es lo que nos hace sentirnos "como en casa", o "de visita".
(Pulsa aquí si no ves las fotos)